Adelina Vázquez, maestra de periodistas.

Adelina Vázquez,  maestra de periodistas.

Por: Maricel González Suárez.

Se me hace difícil hablar de Adelina en pasado, cuando los verbos  no admiten pretéritos y los adjetivos palidecen ante la modestia misma de una mujer  con la ternura a flor de piel y la inmediatez anudada a sus actos.

Siempre dispuesta a ayudar, con el diálogo abierto a cualquier tema, con la maestría que solo cultivan quienes desde la sencillez dictan a diario las mejores lecciones para este oficio, esas que instan a la lealtad, al amor al trabajo y a la voluntad creadora.

Preocupada por cada detalle, por la superación profesional, por la salud de sus colegas, por la familia, por el arte de noticiar desde la manera más original;  así recuerdo a Adelina Vázquez, con el saludo acompañado de su sonrisa, elegante y persuasiva, directa, serena.

Se me hace difícil mencionarla en pasado, cuando se que su recuerdo nos acompañará siempre, porque en este andar, donde obstáculos y valentía se entrelazan para fraguar la crónica cotidiana estará su ejemplo de entrega y pasión por el periodismo, estará su maestría y la bondad que la distinguieron.

Verbos y adjetivos ahora mismo escapan en este intento por describirla, me aparto de la apología para asentir que son eternos quienes dejan la mejor huella a su paso por la vida.

Adelina Vázquez, la periodista que nos acompañó y siempre tuvo a mano el mejor de los consejos, quien defendió la batalla por la capacitación, la jefa de corresponsalía de la otrora provincia de La Habana en la Agencia de Información Nacional, habita en la memoria de los periodistas mayabequenses.

Elijo entonces su mirada animosa, su firmeza y la manera especial de decir la verdad para afirmar que en el camino por andar vale honrarla con el esfuerzo y con la decisión de ser cada día mejores seres humanos.