Palabras de libertad

Palabras de libertad

Por Andy Duardo Martín - 12 de septiembre de dos mil 14. Las rejas  continúan separando a tres hombres de los suyos y de su Patria, la lejanía se acrecienta. Madres, esposas, hijos, hermanos, siguen a la espera, porque la justicia estadounidense se derrumba ante quienes atados a fines políticos ensombrecen la jurisprudencia de la nación de Abraham Lincoln.

 Cuando la más estricta verdad sea conocida por el pueblo de esa nación no tendrán otra alternativa que cubrirse el rostro con las manos ante tanta vergüenza.

Entonces sabrán de la saña contra cinco hombres que arriesgaron sus vidas por proteger de actos terroristas a su pueblo y a los propios ciudadanos de la Unión.

Tres de ellos, Gerardo, Ramón y Antonio  permanecen en prisión. René y Fernando ya están en Cuba, con los suyos y entre nosotros. Ellos bien saben  que aún queda mucho por hacer: faltan frases por decir y por cantar, voces que seguirán estremeciendo  las calles de cientos de pueblos de este mundo para que triunfe la razón. Lo dijo el propio Lincoln, “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Por eso, como dice Tony en uno de sus versos, hay que “seguir recogiendo las hojas del camino”, que es decir, reclamar probidad sobre las crestas de las olas, exigir el regreso así sea desde la más altas de las cumbres.

  La injusticia y la lejanía duelen. Más que lágrimas dejemos que la brisa abrace nuestros rostros y que el corazón de cada cubano se convierta en fuerza telúrica que agriete cada vez  lo innoble de un sistema que hace mucho tiempo perdió el rumbo de lo justo.

 12 de septiembre de mil 998. Han Pasado 16 años. Tres hombres dignos permanecen tras las rejas y hay que seguir buscándole caminos a la verdad y la justicia para que regresen a la Patria. Aquí los esperan  sus familias, los amigos y un pueblo que no descansará, porque aún quedan por decir palabras de libertad.